De oficina
En mi laburo se consume más té que café, hecho que siempre me resultó un tanto anómalo dada mi obsesión por la segunda sustancia. Lo cierto es que a medida que los años pasan, lejos de generar inmunidad hacia ciertas cosas una se vuelve más sensible: por primera vez en mi vida vengo padeciendo achaques de algo que seguramente sea acidez. Por lo pronto no tengo otra opción que culpar al café y a la cokiuska. En fin...
En dicho laburo suelen hacer café "especialmente" para mí. Reproduzco un diálogo reciente alrededor de la cafetera/tetera:
Una compañera - ¿Y? ¿No vas a tomar café hoy?
Yo - No gracias, tengo una acidez galopante
Una compañera - (discurre sobre los años que pasan, dolores variadísimos, métodos anticonceptivos para plantas, recetas macrobióticas imposibles y remata con la siguiente frase): De última sólo se vive una vez.
Yo - Je. Sabés que, aún dentro de los márgenes de esa teoría (porque en definitiva no es más que una teoría), la muerte también resulta ser una sola. Y eso no le agrega ningún atractivo, me parece. Yo como que me detendría a analizar ese sistema de valores ¿viste? No entiendo que tanto festejan la unicidad al fin y al cabo... (sigo a medida que me voy alejando)
No me han hablado desde entonces. Por suerte ya se termina.
