Suele suceder que, luego de agotado el encanto de la novedad, sólo queda el desencanto (je), o en su defecto la costumbre. Eso cuando no coexisten, claro está (...) Y nos dejaremos caer (ya caímos) en la dinámica, tan adulta por cierto, en la que uno miente y el otro hace como que le cree, por el bien de la Estabilidad, cuando ya no queda otra convicción ni nada que la sustente, no importa que se entienda o no. Por favor, perpetuemos el statu quo.
Tengo miedo
