Olha que cosa mais linda
Cuando todavía era primavera...
En la parada enfrente a mi casa esperaba el ómnibus un impecable gaucho de camisa blanca, bombacha y chaleco negro, sombrero a tono, adornado con una hermosísima golilla turquesa.
De fondo, el kioskero escuchaba Daniela Mercury al mango.
A lo lejos flotaba una bolsa de nylon, cual cometa extraviada sin preocupaciones, remate precioso para todo buen rejunte de anacronismos (un toque yanqui extraído de American Beauty).
Y yo mirando, sufriendo el calor que desapareció afortunadamente más tarde.

