Otro espacio para la reflexión (no, justo este no)
El año 2007 trajo un nuevo cambio en mi modalidad académica: más de una década pasó desde que formara parte de la educación privada. Como casi todos los estudiantes de economía, me doy cuenta de que la gente tiende a odiar a los economistas. No hago demasiado por evitarlo, pero mientras estuve en la Universidad de la República tuve siempre la tranquilidad de que había una muchachada hermosa encargada de velar por la corrección política.
Esto parece no ocurrir a nivel privado, por lo menos no en la universidad que yo elegí. Estos muchachitos son 99.999% neo-liberales: el plan de estudios (que en principio me había llamado mucho la atención por no tener "materias de relleno"), la orientación de los docentes y las obvias inclinaciones del estudiantado por su propio nivel socioeconómico, casi no les deja otra opción. Como estudio antropológico es de lo más interesante, pero a los efectos de defender la pluralidad la profesión es bastante nefasto.
Constatar esas poquitas cosas lleva a reflexionar y cuestionarse: que el adoctrinamiento a nivel universitario es tan poco conveniente como difícil de evitar, lo sencillo que es caer en maniqueísmos cuando se trata de economía, mucho sobre la dicotomía eficiencia-equidad... y así como bobeando (bueno, bobeando bastante de hecho) arribé a un lugar común precioso: ¿La economía al serivcio de la gente o la gente al servicio de la economía? Y me di cuenta de que ese tipo de razonamiento se puede aplicar a muchísimos ámbitos: ¿La ley al servicio de la gente o la gente al servicio de la ley? ¿La tecnología al servicio de la gente o la gente al servicio de la tecnología? ¿Los servicios al servicio de la gente o la gente al servicio de los servicios? ¿Los servicios al servicio de los servicios? ¿Eh?
En fin, una sarta de pedorradas. Pero este coso estaba demasiado abandonado.

2 Comments:
esa! así me gusta!, hazme caso y seguirás por el buen camino.
Leo "maniqueismos" y es casi imposible eyacular.
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