29 agosto 2006

De oficina

En mi laburo se consume más té que café, hecho que siempre me resultó un tanto anómalo dada mi obsesión por la segunda sustancia. Lo cierto es que a medida que los años pasan, lejos de generar inmunidad hacia ciertas cosas una se vuelve más sensible: por primera vez en mi vida vengo padeciendo achaques de algo que seguramente sea acidez. Por lo pronto no tengo otra opción que culpar al café y a la cokiuska. En fin...

En dicho laburo suelen hacer café "especialmente" para mí. Reproduzco un diálogo reciente alrededor de la cafetera/tetera:
Una compañera - ¿Y? ¿No vas a tomar café hoy?
Yo - No gracias, tengo una acidez galopante
Una compañera - (discurre sobre los años que pasan, dolores variadísimos, métodos anticonceptivos para plantas, recetas macrobióticas imposibles y remata con la siguiente frase): De última sólo se vive una vez.
Yo - Je. Sabés que, aún dentro de los márgenes de esa teoría (porque en definitiva no es más que una teoría), la muerte también resulta ser una sola. Y eso no le agrega ningún atractivo, me parece. Yo como que me detendría a analizar ese sistema de valores ¿viste? No entiendo que tanto festejan la unicidad al fin y al cabo... (sigo a medida que me voy alejando)

No me han hablado desde entonces. Por suerte ya se termina.

1 Comments:

At septiembre 01, 2006 6:49 p. m., Blogger Aunt said...

Me volvieron a hablar sólo para decirme que tenía algo en el pelo: mugre de plátanos.
Odio la primavera.

 

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